Cómo sobrellevar el estrés que surge al organizar la boda

Preparar una boda no es fácil. De hecho es muy difícil, aunque uno ponga todo lo que está en sus manos y lo que no para conseguir ese enlace de 10 con el que todos soñamos.

Es precisamente esa presión que nos ponemos desde el mismo momento en el que empezamos a pensar cosas sobre el día D y la hora H la que lleva a muchos novios a tener no pocas discusiones y otros síntomas evidentes de que se está siendo víctima del estrés. Concretamente del que se deriva de la organización nupcial.

Si bien estos se pueden manifestar de muy distintas formas en los novios, hay siete claras señales de que el estrés se ha apoderado de ti durante la preparación de la boda.

Estrés preboda

La primera, no por habitual, es menos importante. Nos referimos a la invasión de un sentimiento de preocupación constante que acecha. Para evitarlo te recomendamos que trates de organizar todo con tiempo, que delegues en personas que confíes aquello a lo que no llegues y que trates de disfrutar al máximo la preparación sin preocuparte demasiado ya que, con tiempo, seguro que consigues la boda con la que sueñas.

La segunda es la mayor irascibilidad. Muchos novios tienden a mostrarse especialmente sensibles a cualquier comentario o tono durante la preparación de la boda. Muy especialmente cuando surgen discrepancias durante la preparación. Algo que es normal y que deberemos solventar tratando de buscar soluciones intermedias en las que ambos nos sintamos cómodos.

La tercera no es menos preocupante. Se trata de la incapacidad para relajarse, ni aun cuando volvemos de trabajar, salimos a dar una vuelta o nos quedamos tirados en el sofá en casa. De nuevo, trata de tener pensamientos tan positivos como la idea de disfrutar de un día de amor con los tuyos y delega si la situación te supera.

La cuarta está relacionada con la anterior: los trastornos del sueño. Es posible que durante la preparación de la boda veas cómo duermes menos, te levantes en más ocasiones durante la noche y que duermas peor. Cuando eso sucede es que la preparación te está superando. Busca ayuda para solventarlo.

La quinta también es un clásico. Hablamos del malestar general que ataca a muchos novios, sobre todo conforme se va acercando la fecha de la boda. A menudo este está vinculado con el estrés y los nervios ante la llegada del que se espera sea el día más bonito de nuestras vidas.

La sexta suele afectar más a las novias que a los novios. Esta es el trastorno alimentario, a menudo causado por los nervios, que hacen menguar el apetito, y a menudo a raíz del inicio de drásticas y peligrosas dietas que debemos evitar. Si no cabemos en el traje, hay que tratar de comer sano, pero completo en raciones pequeñas y combinarlo con ejercicio físico.

La séptima la suelen vivir quienes rodean a los novios. Nos referimos a la negatividad provocada por las dudas en los plazos, los tiempos y en la consecución de todo lo que se había planeado en un inicio. Si te sucede, busca la mejor forma de relajar y pensar que el que hace todo lo que puede y lo hace con cariño no está obligado a más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *