Manteles nupciales con personalidad para la boda perfecta

En las bodas no hay -o al menos no debería haber- lugar para la improvisación. Aunque sea más cómodo, no es para nada recomendable ocuparse únicamente de lo principal y dejar lo accesorio al libre albedrío de los wedding planner de los salones de boda. No, al menos, si queremos que el día de nuestro enlace todo sea tal y como deseamos eliminando, a su vez, toda posibilidad de encontrarse una desagradable sorpresa cuando ya no hay posibilidad de marcha atrás.

Eso implica poner el mismo mimo en la elección del menú del convite, como en la decoración de la sala en general y de las mesas en las que se pasará la mayor parte del tiempo de reunión, charla y diversión en particular, en el que aspira a ser el día más importante y recordado en la vida de los novios.

Más allá de la elección de una cubertería acorde con el menú, de un centro de mesa floral a gusto de la novia o una presentación de la selección de las sillas, no podemos olvidar un aspecto tan importante como es el de la elección del mantel de las mesas del convite.

Sobre todo el año en el que los especialistas en decoración nupcial han advertido que la clásica mantelería atemporal es ya cosa del paleolítico, abriendo la puerta a la transmisión de la personalidad de los novios, también a través del principal elemento que viste las mesas en las que se disfrutará del banquete nupcial.

Según estos, no hay nada mejor, en busca de esa boda perfecta para cada pareja, que la posibilidad de desencorsetarse escogiendo un diseño para las mesas que copen el salón de bodas el día ‘D’ a la hora ‘H’ con el que se sientan completamente a gusto. Algo que, creen, al menos, debe afectar a la mesa nupcial, mostrándose como un claro signo de distinción respecto al resto.

En este sentido aseguran que, los novios que tengan claro que no quieren organizar la típica boda, se atrevan a apostar por diseños con colores vivos, combinaciones de colores o con estampados florales o temáticos que sea capaces de contar algo sobre su historia.

Además del diseño, que es lo que más llama la atención, es también imprescindible asegurarse de que los materiales con los que estos han sido elaborados son de máxima calidad. Ya que, en un día tan festivo como lo es el día de la boda, no es lo mismo contar con manteles de unas calidades u otras capaces de soportar manchas impactos y rozaduras de todo tipo o manteles estándar.

Mantelería de bodas para triunfar

Por no hablar de la diferencia en la sensación al entrar en contacto con él que producen los materiales tejidos con materias primas de máxima calidad, siendo esta otra de las formas de distinguirse en comparación con nupcias de bajo coste.

Los diseñadores de bodas lo tienen claro. Cada detalle cuenta, y los que afectan a la zona de baile o el convite, como sucede con las mesas, valen por dos.

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